La homosexualidad es una abominación para Dios (Romanos 1:26). "No te acostarás con varón como los que se acuestan con mujer; es una abominación." (Levíticos 18:22) Por lo tanto, las uniones del mismo sexo son una violación a la intención de Dios para los seres humanos. Es vital entender que un pecador necesita la redención a través del sacrificio del Hijo de Dios, Jesús. El homosexual tiene la necesidad de la Gracia salvadora de Jesucristo.
El criar hijos, por parte de homosexuales, por medio de adopción o cuidado legal es una imposibilidad. Los padres son los modelos de un hombre y una mujer en matrimonio. |