Los trabajadores de California están desalentados por los costos que tienen que pagar, a través de impuestos, para mantener la asistencia pública. El sistema de la asistencia pública se auto perpetúa de manera creciente, todo a costa de los trabajadores californianos.
Mi filosofía es de establecer el auto respeto y devolver la dignidad al recipiente de la asistencia pública. Esto es posible a través de la educación y el empleo.
Una persona saludable estructura el día reportandose al trabajo, realizando sus funciones, recibiendo un cheque de pago, pagando las cuentas, criando a niños, y aportando a la sociedad. El recipiente de la asistencia pública necesita ganarse su propio dinero para comprar alimentos, pagar el alquiler, las cuentas de utilidades, y los impuestos. En resumen, uno necesita ser un miembro productivo de la sociedad. Esta conducta es resultado de aprendizaje; esto es un auto respeto aprendido.
El mensaje en la Palabra de Dios es claro: Los creyentes son comisionados con la responsabilidad de tomar los pasos apropiados para ayudar a que los necesitados se ayuden a sí mismos. Gálatas 2:10 lee: "Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo mismo que fuí también solícito en hacer" (RV). A otro grupo de necesitados, el mismo autor, el apóstol Pablo, escribió: "Que si alguno no quisiere trabajar, tampoco coma." Estos individuos eran capaces de trabajar pero no contribuían a su grupo (II Teselonicenses 3:10).
Ore por su voto.
He oído la "lógica" del hombre: "Sigue al dinero." "Ve por el reconocimiento." "No vote por la mejor persona, vote por aquel que tiene la "posibilidad" de ganar."
Yo, en la última elección primaria, caí presa de este pensar. Porque mi Dios es amable conmigo, con su gracia, llegué a entender el error de mi pensar.
II Crónicas 7:14 volver arriba
Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.